Título del libro: Miguel
Autor: Tony Bradman
Ilustrador: Tony Ross
Editorial: Alma
Año: 1993
País: España, Barcelona
Esta
historia se ubica dentro de la categoría de libros álbum, puesto que es notable
la gran cantidad de ilustraciones presentes. Además, el texto que se incluye no
es suficiente para dejar al cien por ciento clara la historia. Como señala
Schulevitz: “el significado de las palabras en un libro álbum no está claro o
queda incompleto sin las ilustraciones” (2005 p.4). La relación entre
texto e imagen, según Schulevitz (2005), es de contrapunteo, puesto que se
complementan y completan unas a otras. Si estuviera presente solo uno de estos
aspectos, los toques humorísticos no se notarían con tanta fuerza y no comprenderíamos
las pequeñas pistas que nos muestra sobre Miguel.
Miguel
es un niño particular, a él le da lo mismo el colegio y también tiene distintos
intereses a los que enseñan ahí. Cuando le hacen pintar una flor, él pinta otra
cosa, cuando le hacen matemática, él hace otro tipo de cálculos, cuando el resto
juega a la pelota, él se acuesta en el pasto a leer y cuando sus compañeros
hacen deporte, él hace otras locuras. Sus profesores no creen en sus
capacidades, dicen que es desordenado y no llegará muy lejos, pero… ¿Tendrán
razón?
Este
libro es muy apasionante, en primer lugar, mencionar lo llamativas y relevantes
que son las ilustraciones. Son bastantes sugerentes, ya que ayudan enormemente
a una comprensión más profunda sobre lo que el texto no puede especificar. De
acuerdo con Yokota: “La representación visual de los elementos literarios cubre
al menos la mitad del contenido, sino el más importante” (2015 pp. 412-413).
Esto se puede notar desde la primera página, donde el texto solo nos dice que
el personaje es diferente, sin embargo, es la ilustración la que nos muestra a
Miguel en medio de los niñxs de la escuela con cara de desánimo sin hacer lo
que los demás hacían, que en este caso era cantar. Así, esta específica
ilustración, nos da los detalles necesarios para comprender a qué diferencias se
refiere.
También
mencionar el acertado propósito con el que los autores (autor e ilustrador)
planifican la disposición del texto y tipografía de este. Como menciona Yokota
(2014), generalmente el texto se presenta de forma directa y horizontal,
siguiendo los límites que entrega la página. En “Miguel” esto es evidente
durante todo el libro, puesto que el texto se encuentra ubicado horizontalmente
bajo las ilustraciones, de color negro, y de un tamaño estratégico (pequeñas)
para darle lugar a las imágenes.
Por
último, hay que destacar los dos grandes tipos de comprensión que se logran
alcanzar con este libro álbum. Según plantea Sipe (2002), la analítica: cuando
se leen cuentos en voz alta para los niñxs, ellos son capaces de interpretar
tanto la ilustración como el texto y obtener información de estas. La personal:
donde los niñxs comparan algunas de sus vivencias personales con el texto que
escuchan. Con este libro los niños pueden llegar a la comprensión personal por
el hecho de que a veces no se sienten libres para hacer lo que quieren.
“Miguel”
es recomendado para niñxs de 5 años en adelante, pues el ambiente del libro
transcurre en una escuela. Esto puede generar atracción y mayor comprensión a
niñxs que se encuentren iniciando su etapa escolar. Sin embargo, está abierto a
todo público superior a esta edad, debido al encanto que causa.

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