jueves, 27 de mayo de 2021

Reseña: 5, 4, 3, 2, 1 ¡LISTO! a lograr lo imaginado

Título del libro: Miguel

Autor: Tony Bradman

Ilustrador: Tony Ross

Editorial: Alma

Año: 1993

País: España, Barcelona



Esta historia se ubica dentro de la categoría de libros álbum, puesto que es notable la gran cantidad de ilustraciones presentes. Además, el texto que se incluye no es suficiente para dejar al cien por ciento clara la historia. Como señala Schulevitz: “el significado de las palabras en un libro álbum no está claro o queda incompleto sin las ilustraciones” (2005 p.4). La relación entre texto e imagen, según Schulevitz (2005), es de contrapunteo, puesto que se complementan y completan unas a otras. Si estuviera presente solo uno de estos aspectos, los toques humorísticos no se notarían con tanta fuerza y no comprenderíamos las pequeñas pistas que nos muestra sobre Miguel.

Miguel es un niño particular, a él le da lo mismo el colegio y también tiene distintos intereses a los que enseñan ahí. Cuando le hacen pintar una flor, él pinta otra cosa, cuando le hacen matemática, él hace otro tipo de cálculos, cuando el resto juega a la pelota, él se acuesta en el pasto a leer y cuando sus compañeros hacen deporte, él hace otras locuras. Sus profesores no creen en sus capacidades, dicen que es desordenado y no llegará muy lejos, pero… ¿Tendrán razón?

Este libro es muy apasionante, en primer lugar, mencionar lo llamativas y relevantes que son las ilustraciones. Son bastantes sugerentes, ya que ayudan enormemente a una comprensión más profunda sobre lo que el texto no puede especificar. De acuerdo con Yokota: “La representación visual de los elementos literarios cubre al menos la mitad del contenido, sino el más importante” (2015 pp. 412-413). Esto se puede notar desde la primera página, donde el texto solo nos dice que el personaje es diferente, sin embargo, es la ilustración la que nos muestra a Miguel en medio de los niñxs de la escuela con cara de desánimo sin hacer lo que los demás hacían, que en este caso era cantar. Así, esta específica ilustración, nos da los detalles necesarios para comprender a qué diferencias se refiere.

También mencionar el acertado propósito con el que los autores (autor e ilustrador) planifican la disposición del texto y tipografía de este. Como menciona Yokota (2014), generalmente el texto se presenta de forma directa y horizontal, siguiendo los límites que entrega la página. En “Miguel” esto es evidente durante todo el libro, puesto que el texto se encuentra ubicado horizontalmente bajo las ilustraciones, de color negro, y de un tamaño estratégico (pequeñas) para darle lugar a las imágenes.

Por último, hay que destacar los dos grandes tipos de comprensión que se logran alcanzar con este libro álbum. Según plantea Sipe (2002), la analítica: cuando se leen cuentos en voz alta para los niñxs, ellos son capaces de interpretar tanto la ilustración como el texto y obtener información de estas. La personal: donde los niñxs comparan algunas de sus vivencias personales con el texto que escuchan. Con este libro los niños pueden llegar a la comprensión personal por el hecho de que a veces no se sienten libres para hacer lo que quieren.

“Miguel” es recomendado para niñxs de 5 años en adelante, pues el ambiente del libro transcurre en una escuela. Esto puede generar atracción y mayor comprensión a niñxs que se encuentren iniciando su etapa escolar. Sin embargo, está abierto a todo público superior a esta edad, debido al encanto que causa.



Autoras de la reseña: Javiera Hernández, Giuliana Retamal y Bianca Maldonado.

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