Título: Rufus, el murciélago que adoraba los colores
Autor e ilustrador: Tomi Ungerer
Editorial: Kalandraka
Año de publicación original: 1961
País: Estados Unidos
“Rufus el murciélago que adoraba los
colores” pertenece al género de libro álbum, ya que las ilustraciones y el
texto trabajan en conjunto. Las ilustraciones, por su parte aportan información
implícita enriqueciendo de esta forma al texto (Shulevitz, 2005). En este
género las ilustraciones juegan un rol fundamental. Están diseñadas para que a
través de los distintos elementos que la componen, entreguen todo lo que las
palabras no cuentan. Describen con muchos detalles, cosas tan importantes como
los distintos sentimientos de sus personajes.
“Rufus el murciélago que adoraba los
colores” cuenta la historia de un murciélago que, como todos los otros, vivía
en una cueva, pero un día su curiosidad fue tanta que decidió dejar su hogar
para vivir una nueva experiencia. Para esto intentó cambiar su apariencia y
salir a la luz del día. En su viaje, se da cuenta que el mundo no es como él
pensó, ya que al ser diferente es maltratado. Después de un trágico incidente
conoce al doctor Tarturo. ¿Qué le deparará el destino a Rufus?
En primer lugar, esta historia hace una
clara invitación al diálogo. Este libro tiene una gran ventaja y es que puede
ser disfrutado tanto por niños como por adultos. Al leerlo se pueden tocar
valores importantes como la amistad, pero también plantear otros temas como la
discriminación y la importancia de la autoaceptación. Se sugiere que, en el
momento inmediatamente posterior a su lectura, los cuidadores fomenten la
conversación sobre estos conceptos. Una buena manera de hacerlo es a través de
un diálogo literario el cual se da cuando quienes participan son capaces de
expresar lo que piensan, pero lo más importante, encontrarle un significado a
la lectura (Chambers, 1993).
En segundo lugar, la composición en las ilustraciones
de este libro, da cuenta de una gran cantidad de información sobre uno de los
ejes centrales en esta obra, la emocionalidad del protagonista. Los distintos
cambios entre los colores claros y oscuros nos cuentan de esto, por ejemplo,
cuando Rufus ve mariposas, tulipanes y pájaros se encuentra con un mundo colorido
el cual no está acostumbrado a ver. Al observar la ilustración esta trasmite
alegría a través de sus colores y se logra visualizar a Rufus emocionado y a la
vez un poco asustado; con esto se entrega al lector información valiosa que le
ayudará a comprender en su totalidad el mensaje. Una ilustración bien lograda
es aquella que emociona con cada uno de sus detalles, ya que estos se
complementan de tal manera que incluso pueden llegar a expresar todo aquello
que nadie cuenta (Yokota, 2014).
Esta lectura puede ser disfrutada por niñas y niños desde los 4 años. Se recomienda leer en compañía de un adulto para que así lograr el objetivo el cual es comprender y reflexionar acerca de temas como el amor y la amistad.
Autoras de la reseña: Sofía Araya, Romina Arratia y María José Malatesta.

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